La planta nuclear de Óbninsk

En la ciudad de Óbninsk, cerca de Moscú, en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) comenzó a funcionar en el año 1954, el primer reactor nuclear utilizado para producir electricidad.

La energía nuclear, concebida hasta ese momento con fines destructivos, aplicada al uso militar, empezaba a emplearse en el ámbito civil, para prestar servicio eléctrico a la industria y a la población en general. A partir de ese instante, los debates en torno a las ventajas y riesgos de este tipo de fuente energética no han cesado en todo el planeta, incrementándose luego los accidentes de Chernóbil (actualmente en el norte de Ucrania), Three Mile Island (Estados Unidos) y Fukushima (Japón).

Al tiempo de construirla, como toda primera experiencia, no contando con ejemplos anteriores que sirvieran de guía, se plantearon muchas dudas, entre ellas, si los materiales elegidos eran correctos, si valía la pena tratar de obtener energía eléctrica a partir de trasformaciones nucleares y si lograrían formar personal altamente calificado, siendo que a comienzo de los años cincuenta había muy pocos especialistas en tecnología nuclear.

Esta planta nuclear posicionó a Obninsk como la ciudad científica más importante de la Unión Soviética, categoría que aún conserva en la Federación Rusa. Actualmente alberga al menos doce instituciones de investigación científica y una universidad técnica. Los estudios se centran en la ingeniería y la física nuclear, la tecnología de la radiación, la tecnología de los materiales no metálicos, la radiología médica, la meteorología y la protección del medio ambiente.

Óbninsk generaba una potencia de 5 megavatios que podía abastecer a 2000 hogares y durante cuatro años fue la única central en funcionamiento en toda la URSS, hasta que inauguraron una nueva planta en Siberia. Fue desactivada el 29 de Abril de 2002 y convertida en un museo.