Curiosidades funerarias

Los servicios funerarios prestados por las cooperativas del interior de la provincia de Córdoba revisten una importancia significativa para las comunidades locales, puesto que proveen un espacio destinado a apoyar a familiares y a dolientes en momentos difíciles, brindado las instalaciones adecuadas y la atención necesaria para despedir respetuosamente los restos mortuorios del ser querido.

Indagando en la historia advertimos algunas rarezas en relación a servicios necrológicos ofrecidos en el pasado en diversos lugares del planeta, prestaciones que actualmente no son requeridas para las exequias de parientes o amigos fallecidos.

Uno es el caso de las “lloronas”, este extraño oficio que realizaban mujeres contratadas para proferir las más variadas expresiones y exclamaciones en los velatorios. Esta tradición se realizaba en los velorios donde había una escasa presencia de personas y tiene sus orígenes en el antiguo Egipto donde sus servicios eran variados, lamentos que podían convertirse en gritos desconsolados, golpes en el pecho, echarse tierra en diversas partes del cuerpo o tirarse los cabellos. Diversas manifestaciones que permitían teatralizar el profundo dolor que conllevaba la pérdida de un familiar.

Otro servicio singular era el del “comepecados”, un expiador profesional de las culpas de los otros que, a cambio de una modesta remuneración, era contratado en momentos previos al velorio y mediante un ritual que consistía en la ingesta de comida y bebida en las proximidades del cuerpo del difunto, absolvía de forma mágica los pecados cometidos en vida por el fallecido, purificando de esta manera su alma, permitiendo que descanse en paz. El comepecados era generalmente un mendigo o alguien repudiado por las autoridades eclesiásticas locales. Este ritual era practicado en la Edad Media, en regiones de Inglaterra y Escocia, perdurando supuestamente hasta finales del siglo XIX o principios del XX en Gales.